Cómo hacer un champú sólido de romero

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¿Habéis visto qué bonito me ha quedado este champú sólido que he hecho? NECESITABA presumir de él un poco y de paso enseñaros la receta.

En este artículo he contado con la colaboración de Gran Velada, una de las mayores tiendas online de España de ingredientes para jabonería y cosmética natural, que muy amablemente me ha enviado algunos ingredientes para estas y más recetas, así que si os interesa este tema os recomiendo encarecidamente pasar por su página web y por su blog con montones de recetas.

He decidido hacer un champú de romero ya que últimamente se me cae mucho el pelo, y mi madre y mi hermana juran y perjuran que el romero les ayuda a que no se les caiga. De siempre el romero ha tenido fama de ser un excelente tratamiento para fortalecer el cabello y reducir la caída, he tratado de buscar algo de literatura científica que pueda corroborar esta afirmación y algo he encontrado, aunque en inglés:

No he logrado encontrar los mecanismos de acción exactos del romero sobre la caída del cabello, pero según estos dos estudios se desprende que los resultados de su aplicación suelen ser bastante positivos, a veces incluso al nivel del minoxidil (es una medicación que se usa para tratar o prevenir la alopecia). Y si en realidad es solo un efecto placebo, ya con eso nos sirve, no nos va a hacer ningún daño.

Vamos con la receta.

Sobre los ingredientes

SCI (sodium cocoyl isethionate)


El sodium cocoyl isethionate o cocoil isetionato de sodio es un tensioactivo o surfactante (detergente) sólido que viene en polvo, escamas o granulado. Es derivado del aceite de coco.  Es suave con la piel y el cabello, tiene un pH adecuado y proporciona una espuma rica y cremosa. Está permitido en cosmética natural certificada por ECO-CERT y es biodegradable. Es uno de los mejores tensioactivos para fabricar champús sólidos y jabones syndet. El de la foto vino originalmente en escamas, pero yo he preferido molerlo todo de una vez para ahorrar tiempo cuando tenga que hacer otras recetas con él, ya que si no le cuesta muchísimo disolverse.

Es el ingrediente principal del champú, así que no se puede omitir ni sustituir por otro tensioactivo. Muy importante: el SCI molido es un producto muy volátil y si lo inhalas accidentalmente es muy desagradable, además de nocivo, así que es muy importante manipularlo con una máscara y no permitir que esté alguien más contigo en la misma estancia sin máscara.

Alcohol cetílico (cetyl alcohol)

Que no os confunda el nombre, porque no tiene nada que ver con el alcohol denat. Es un alcohol graso sólido con propiedades emolientes y suavizantes y además ayuda a hacer este champú más duro, ya que es sólido (sino se nos gastaría muy rápido).

Se puede sustituir por ácido esteárico (bajando la proporción a un 5%) o se puede omitir compensando con más SCI, pero esto afectaría a la dureza y duración del champú.

Tegobetaína (cocamidopropyl betaine)

Es otro surfactante super suave, líquido, se usa incluso en jabones para bebés. Lo añado por su suavidad y porque cuando trabajamos con tensioactivos siempre es conveniente usar por lo menos dos, ya que combinándolos conseguimos que sean aún más suaves con la piel y el cabello (este tema necesitaría otro artículo entero para explicar la teoría detrás de esto). 

Se podría omitir y sustituirlo por más SCI.

Agua

Usamos agua destilada, que no contiene ni minerales ni microorganismos.

Se puede usar agua mineral en su defecto, pero mejor destilada.

Aceite de jojoba

He elegido aceite de jojoba por sus propiedades, es el aceite más afín al propio aceite que segregamos en nuestra piel y cuero cabelludo (aunque en realidad se trata de una cera líquida, y no de un aceite propiamente dicho).

Se puede usar otro aceite que te guste más: coco, ricino, oliva, argán, o incluso mantecas de karité o cacao.

Romero en polvo


Lo he hecho yo misma moliendo romero seco en un molinillo y después tamizándolo para asegurarme de que quedaba lo más fino posible. Lo añado por sus supuestas propiedades anticaída y fortalecedoras.

Puedes sustituirlo por cualquier otro polvo vegetal: henna, shikakai, etc., por alguna arcilla o incluso por almidón de maíz (maicena).

Queratina


Tanto se ha dicho sobre las propiedades de la queratina (o keratina) en el cabello que huelga repetirlo  por aquí. Me ha parecido interesante añadirla por sus propiedades acondicionadoras y antiencrespamiento, aunque en teoría la queratina solo se fija al cabello aplicándole calor, pero no nos hace daño añadírsela al champú también. Uso poca cantidad, ya que tiene un olor bastante fuerte.

Puedes omitirla de la receta y reemplazarla por la misma cantidad de agua o por otro principio activo.

Proteína de seda

Me encanta el efecto de la proteína de seda, doma el cabello, lo hidrata  y reduce muchísimo el encrespamiento, hasta tal punto que tengo que poner pequeñas cantidades porque si no me deja el cabello "lamido" en las raíces.

Al igual que con la queratina puedes omitirla de la receta y reemplazarla por la misma cantidad de agua o por otro principio activo.

Fragancia


Además de por el aroma, he aprovechado las propiedades del aceite esencial de romero en este champú. He añadido también unas gotas de aceites de menta y eucalipto para darle un punto más balsámico al champú y dar frescor al cuero cabelludo cuando lo usemos. También podría haberle agregado aceite del árbol de té por sus propiedades antifúngicas, pero no tengo problemas de caspa y el olor tampoco es que me enloquezca.

Puedes sustituirlo por otro aceite esencial o fragancia u omitirlo.

Conservante

Muchas recetas de champús sólidos no incluyen conservante, ya que son un producto sólido, pero yo sí que prefiero añadirlo por varias razones. Primero, porque es un producto que va a estar en contacto con agua, y segundo, porque incluyo ingredientes de origen orgánico como el romero, y que son más sensibles a degradarse. Así que he añadido un 0,5% de Sharomix, que no huele tanto como el Cosgard y sale muy rentable.

Se puede omitir teóricamente, pero yo no lo recomiendo para nada.

La receta

Proporciones (haz clic en cada ingrediente para comprarlo en la web de Gran Velada):

Ya he explicado que las proporciones equivalen a los gramos que necesitas de cada ingrediente para hacer 100 g en total del producto. Yo he hecho un champú pequeñito de 35 g, así que, sacando una regla de tres, mis proporciones son estas:

16,63 g SCI
2,80 g Cetyl alcohol
3,50 g Cocobetaína
3,50 g Agua
3,50 g Aceite de jojoba
3,50 g Romero en polvo
0,53 g Keratina
0,35 g Proteína de seda
0,53 g Fragancia
0,18 g Conservante

Como es obvio, vais a necesitar una báscula de precisión de al menos dos decimales para hacer recetas cosméticas. Yo tengo esta que os puedo recomendar. Si tenéis alguna duda sobre cómo sacar las cantidades de una receta me lo comentáis y puedo hacer un artículo al respecto.

Vayamos al lío y os enseño el paso a paso de este champú.

Desinfectamos con alcohol todos los recipientes e instrumentos que vamos a usar. Poner en un recipiente resistente al calor el aceite de jojoba y el alcohol cetílico y llevar al baño maría hasta que se derrita éste último. 



Entretanto, moler el SCI en el molinillo si lo tienes en escamas como el mío, ya que si no no lo conseguirás disolver en la vida (por cierto este molinillo lo tengo exclusivamente para hacer cosméticos, nunca uses un molinillo para moler tanto alimentos como ingredientes cosméticos a la vez). Si no tienes molinillo también puedes usar un mortero. Recuerda: usa máscara, por favor, el SCI sale volando por todas partes y es muy desagradable si te entra en las vías respiratorias. Espera a unos 5 minutos a que el polvo se asiente antes de abrir el molinillo.



Una vez derretido el alcohol cetílico, añadimos el SCI, el agua, la tegobetaína, y el romero y removemos bien. 


Lo dejamos un par de minutos al baño maría mientras lo mezclamos bien, hasta que tengamos una pasta homogénea. Sacamos del fuego y dejamos enfriar ligeramente, lo ideal es que baje hasta unos 45º-40º.

Mientras, habremos pesado en un mismo recipiente la queratina, la proteína de seda, el conservante y los aceites esenciales.


Cuando se haya enfriado un poco la mezcla del champú, añadimos el resto de ingredientes que acabamos de pesar y removemos muy bien. Sin esperar ni un minuto, procedemos a meter en un molde, apretando y compactando bien para que no queden huecos ni burbujas. Yo esta vez he usado un molde a presión para mooncakes, que hace unas pastillas muy bonitas y compactas:


Puedes encontrar este tipo de moldes en Amazon y AliExpress. El mío hace pastillas de hasta 50 gr. También puedes usar un molde normal.

Meter el champú dentro del molde unos 20-30 minutos dentro del congelador para que sea más fácil el desmoldado.


Una vez fuera, dejar secar un mínimo de 48 horas para que se evapore el líquido y salga un champú más duro y duradero. Cuanto más tiempo esperes antes de usarlo, mejor. El pH de este champú es el óptimo (±5), así que no es necesario regularlo.

El uso de los champús sólidos es muy sencillo, se usa como si fuera una pastilla de jabón, te das un par de pasadas sobre el cabello mojado y emulsionas la espuma. En este caso, en vez de aclararlo inmediatamente, me gusta dejar reposar la espuma en mi cabeza un par de minutos antes de aclarar el champú. El aceite esencial de menta proporciona una sensación de frescor muy agradable.

Es muy importante dejar secar el champú después de cada uso sobre una jabonera o cualquier otro recipiente que permita que circule el aire por debajo de la pastilla, para que no se nos deshaga. Para transportarlo, puedes llevarlo dentro de una latita o recipiente que lo proteja de los golpes, pero nunca lo guardes húmedo o te durará dos asaltos.

¿Os animáis a hacer vuestros propios champús sólidos?

NOTAS IMPORTANTES SOBRE LA FABRICACIÓN DE COSMÉTICA CASERA:
La higiene es muy importante y es primordial que tanto las superficies como los utensilios o recipientes que se vayan a usar al fabricar cosmética casera estén limpios y desinfectados. Puedes hacerlo bañando/pulverizando con alcohol de 96º. Asimismo, las manos tienen que estar bien lavadas antes de comenzar la preparación.
El uso del conservante en productos que contengan agua o vayan a estar en contacto con ella es esencial. Sin él, el producto se echará a perder en pocos días y se contaminará fácilmente, pudiendo provocar problemas de salud.
Si observas algún cambio en la textura, olor y color de un producto cosmético casero, deséchalo.
Antes de usar un producto fabricado en casa se debe realizar una prueba de alergias aplicando una pequeña cantidad de producto en la cara interna del codo y esperando 24-48 horas por si hubiera alguna reacción.
La autora de este blog no se responsabiliza por los posibles daños o consecuencias causados o sufridos por el uso o fabricación de las recetas aquí publicadas. 

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