viernes, 17 de octubre de 2014

Receta fitness: tortitas de avena y claras de huevo, deliciosas y saludables


Llevo una temporada en que coinciden dos factores en mi vida. Por un lado me estoy tomando bastante más en serio lo de ponerme en forma. No tanto por tener un cuerpo diez (aunque sería una mentirosa si no os reconociera que es uno de los objetivos que más me motivan) sino porque también me fascina comprobar como el cuerpo es una pequeña máquina que, con una alimentación adecuada y ejercicio, se puede transformar completamente y hacer cosas de las que nunca creías que serías capaz. Yo siempre he sido la típica flojucha que en clase de Educación Física lo pasaba muy mal porque no podía aguantar ni 5 minutos corriendo, y no sabéis cómo me motiva comprobar que, semana tras semanas, me voy volviendo más fuerte y resistente. Aún me queda mucho camino por recorrer (sigo teniendo poco aguante, aunque más que antes), pero ver que es posible me motiva mucho.

Por otro lado, me gusta mucho la cocina (sobre todo la repostería), y últimamente me ha dado mucho por probar productos y recetas diferentes. Una de las cosas que más me gustan, como buena golosa, es descubrir recetas que se pueden adaptar con otro tipo de ingredientes para que no resulten tan calóricas ni nocivas para la salud.

Una de estas recetas, de la que me he enamorado, es la de las tortitas de avena, de las que seguramente habréis oído hablar si estáis algo metidas en el mundillo del fitness. Es una receta que cumple para mí unos principios básicos: es fácil y rápida de hacer, es deliciosa y tiene un valor nutricional muy interesante, ya que combinan uno de los cereales más nutritivos que existen con una de las fuentes de proteína de mayor valor biológico.


La avena contiene fibra hidratos de carbono de absorción lenta, con lo cual te mantendrás durante más tiempo con más energía y también evitas las subidas de azúcar en sangre bruscas que, al caer, te hacen sentir hambre y acabar comiendo a deshoras.

Las claras de huevo son ricas en proteínas, y nutrientes y contienen prácticamente cero grasas. Su  contenido proteico no solo contribuye al desarrollo muscular sino que también ayuda a sentirte saciada durante más tiempo.

Para hacer una ración de estas tortitas necesitarás:
  • 25 gr de copos de avena
  • 100 gr de claras de huevo (yo recomiendo usar las pasteurizadas que vienen en bote)
  • una pizca de sal (yo la incluyo para compensar el sabor dulce del edulcorante)
  • Edulcorante al gusto
  • Canela, extracto de vainilla, limón, agua de azahar, etc. (opcional)
  • Un chorrito de leche desnatada (opcional, si quieres que te salgan más jugosas)
La preparación no podría ser más sencilla: mezcla bien todos los ingredientes en un bol. Poner una sartén al fuego ligeramente pincelada con un poco de aceite para que no se peguen, y hacer las tortitas como si se tratara de una crêpe normal (aproximadamente un minuto de cada lado).. Yo normalmente les doy la vuelta cuando veo que la parte que ha quedado para arriba está seca (es decir, que ya no está liquida). 

En una sartén grande a mí me suelen salir dos tortitas más o menos finas, es una pequeña te saldrán unas tres un poco más gorditas, dependiendo de la cantidad de masa que eches. Hay que tener cuidado de no hacerlas demasiado finas, pues al no llevar grasa en la masa son menos flexibles y se te pueden romper al darles la vuelta.

Estas tortitas tienen un sabor y una textura que me encantan. Para nada se nota que lleven tan pocos ingredientes, y a mí, que soy fan de la avena, me encanta sentir los trocitos de avena blanditos al ir masticando. Si te da grima o no te gusta la textura de la avena, la puedes pasar por la picadora antes de añadirla a la mezcla.

Estas tortitas llenan bastante, y al no contener azúcares refinados, no te provocan ansias de comer a la media hora. Las puedes comer para el desayuno (aunque su contenido calórico es muy bajo para esa hora del día), como merienda o como tentempié antes de ir a entrenar o hacer ejercicio (debes comer al menos 1h 30 antes del inicio de la actividad física, para que al cuerpo le dé tiempo de asimilar los nutrientes).

El contenido calórico de cada ración (usando sólo los ingredientes básicos) es de apenas 140 kcal, 15 gr de proteína y 16 de hidratos.

Si las prefieres saladas puedes añadir dos pizcas de sal en vez de una, omitir la sacarina y los ingredientes dulces y añadir especias como pimienta,orégano, etc. Así están muy ricas con una loncha de pavo y una de queso light. 

Muy importante: si te comes estas tortitas porque son bajas en calorías no tiene sentido echarles medio tarro de Nutella encima. Siempre puedes acompañarlas de una cucharada de mermelada light, de queso crema bajo en calorias, de fruta fresca picada, de un chorrito de miel, de zumo de limón con una pizca de azúcar, canela, etc. Si necesitas sentir el sabor del chocolate o te quieres conceder un capricho siempre puedes derretir una onza de chocolate negro sin azúcar con un poco de leche desnatada y untarlo por encima para dar  sabor. Yo el 90% veces me las como "a palo seco", pues su sabor en sí me gusta y me resulta suficientemente satisfactorio.

¡Animaos a probarlas! Otro día os enseño más variantes de esta receta.


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sábado, 11 de octubre de 2014

Equinácea: un suplemento para prevenir resfriados

Flor de equinácea

Hola a todas

Nuevamente me he pasado varias semanas sin postear, llevo una vida ajetreada que no me deja tiempo para nada, ni siquiera para actualizar este humilde blog. Trabajo, luego voy al gimnasio, luego regreso a casa y ceno algo mientras me preparo la comida para llevar al trabajo, así que no paro en todo el día. Además, ¿recordáis esta publicación del año pasado? Pues al final lo logré: aprendí a nadar y perdí el miedo al agua, ahora he cogido la costumbre de hacer mi parte de cardio nadando al menos media hora después de cada clase de GAP y lo mejor de todo es que ahora me he vuelto a apuntar a los cursillos de perfeccionamiento, ¿quién me iba a decir hace un año???

Pero tengo que tener cuidado con el estrés, ya que tiene muchos efectos negativos, entre ellos la bajada de defensas, y más en esta época que empieza la temporada de gripes y resfriados.
Recuerdo que hace como cosa de un año y medio me pasé casi dos meses encadenando un resfriado tras otro. Estaba desesperada, y ya no sabía qué hacer: me abrigaba bien, tomaba vitamina C, etc., pero nada, así que fui a la farmacia y me recomendaron un suplemento de equinácea para mejorar las defensas.

¿Funcionó? A mí sí, desde entonces no he vuelto a coger una gripe y como mucho me resfrío dos o tres veces en todo el año. Me fue tan bien que desde entonces lo tomo regularmente, especialmente en los meses más fríos.

¿Qué tiene de especial la equinácea?
Se trata de una planta originaria de América del Norte, donde los indios nativos la usaban para tratar infecciones y catarros, y desde hace muchos años se lleva usando para reforzar y proteger el sistema inmune (aunque este último punto no ha quedado aún demostrado al 100%, a pesar de los muchos estudios que se han realizado al respecto).

¿Dónde conseguirla? Puedes comprarla en farmacias, herboristerías y tiendas de productos naturales. Yo donde la he encontrado a mejor precio ha sido en iHerb. He probado dos versiones, ambas de la misma marca:

Me han ido igual de bien que la que compré en la farmacia. Lo único especial que he notado es que la primera semana de uso suelo tener un ligero resfriado (como mucho tres días de molestias y luego se me pasa) y después mientras dura el tratamiento ya no me vuelvo a constipar. Tomando una cápsula al día cada bote me dura sobre los tres meses.

Evidentemente no es ningún antídoto mágico para evitar los resfriados, ni obra milagros, pero sí refuerza las defensas, con lo cual reduces tus posibilidades de caer enferma. En mi caso, que normalmente gozo de buena salud (aparte de no fumar y llevar una vida sana), me ha ido bien. La dosificación recomendada es de una cápsula al día. Las personas con problemas de inmunidad deben abstenerse de consumirla, desconozco por qué, pero está indicado siempre en los envases.

En resumen, este es un producto con el que siempre repito en iHerb y que recomiendo a todo el mundo que tenga tendencia a los resfriados, a mí me ha ayudado.

Os recuerdo que si nunca habéis comprado en esta página podéis obtener hasta 10$ de descuento* en vuestro pedido usando el código DBG731, que deberéis introducir al final del pedido (clicar en la imagen para acceder a la web).



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domingo, 24 de agosto de 2014

Oil cleansing para solucionar el acné: qué aceites usar

Como os comenté en el post anterior Oil cleansing: o cómo me libré del acné al dejar de lavarme la cara, os tenía que comentar qué tipos de aceite servían para este propósito, ya que no todos valen para todo el mundo.

Ante todo para poder realizar este método necesitarás aceite de ricino, ya que es un potente limpiador y constituye una excelente base para tu mezcla de aceites. El aceite de ricino se compra en herbolarios e incluso en farmacias (se suele vender como laxante desde hace muchísimas décadas. Yo el mío lo compro en iHerb, ya que sale muy bien de precio, lleva mucha cantidad y además es orgánico y libre de hexanos. El que compro en concreto es este (clica sobre la imagen para acceder a la ficha del producto):



Sale muy bien de precio porque además el bote es enorme, lleva casi medio litro (473 ml).
El aceite de ricino es un excelente emoliente, reduce la inflamación cutánea y limpia la piel de impurezas. De hecho su poder limpiador es tan potente que no se recomienda usarlo puro en la técnica del oil cleansing, ya que a la larga, aunque parezca contradictorio, puede provocar sequedad. Por eso debemos mezclarlo con otros aceites según las necesidades de tu piel.

¿Y con qué aceites debo elaborar mi mezcla?

Según tu tipo de piel te pueden ir bien unos tipos de aceites u otros y en distinta proporción:

  • Pieles grasas y acneicas: avellana, girasol, neem, jojoba, semilla de uva, sandía, arroz, albaricoque, melocotón, almendra, cártamo, nuez, rosa mosqueta, árbol del té (en muy pequeñas cantidades), manuka.
  • Pieles normales a secas: Jojoba, pepita de uva, oliva extra virgen, macadamia, maíz, aguacate, séseamo, girasol, germen de trigo, almendra, rosa mosqueta

Por supuesto en esta lista no entra el aceite mineral (paraffinum liquidum), que no sólo no tiene nada de natural (es un derivado del petróleo), sino que es altamente comedogénico. El aceite de coco tampoco es recomendable (yo lo probé una vez, antes de saber que era comedogénico, y se me llenó la cara de granos). Del aceite de oliva también se dice que es comedogénico, pero en mi caso lo he usado y no he notado que me salieran más granitos.
La clave está en hacer mezclas pequeñas e ir probando qué combinación de aceites te va mejor.

La proporción entre el aceite de ricino y el resto de aceites varía según tu tipo de piel. Como es el activo limpiador, cuanto más seca sea tu piel, menos ricino debe usar. Normalmente la proporción va así:
  • Piel grasa: 30% de ricino
  • Piel normal: 20% de ricino
  • Piel seca: 10% de ricino
Mi mezcla lleva un 30% de ricino, un 50% de oliva y sobre un 20% de jojoba, grosso modo. La tengo guardada en un envase con dispensador como este (ya me queda poco):


El aceite de jojoba también lo he comprado en iHerb:


Ahora uso mi mezcla de aceites como desmaquillante para disolver la grasa y el maquillaje antes de retirarlo con un limpador facial suave que estoy usando ahora. Un consejo: si vas a retirar tu mezcla de aceites con un limpiador al agua, retira antes el exceso de aceite con un pañuelo de papel, si no te será imposible limpiarte la cara correctamente.

Alguna persona ya me ha informado de que, después de seguir este método de limpieza, su piel ha mejorado considerablemente, ¿alguna más que pueda contar su experiencia?

Puedes comprar tus aceites (y más productos) en iHerb, y si además introduces mi código personal te llevarás un descuento de hasta 10$:


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lunes, 18 de agosto de 2014

Báscula electrónica de cocina de Tmart


Hace unas semanas recibí de la web china Tmart un producto que me hizo ilusión y que llevaba tiempo deseando comprar: una báscula electrónica de cocina.
Una báscula de cocina te puede servir para los siguientes propósitos:
-Para la repostería (y la cocina en general)
-Para las personas que sigan una dieta y deban controlar las cantidades
-Para la fabricación de cosméticos caseros (aunque sólo si realizas cantidades grandes, ya que normalmente es necesario una balanza de precisión que mida cantidades inferiores a 0 gr.



Esta báscula no se parece mucho a las que se suelen encontrar en tiendas y bazares, ya que tiene un diseño moderno y elegante con su superficie metálica. Pesa muy poco y tiene una forma fina que hace que queda en cualquier cajón o armario sin abultar (me estoy acordando de la vieja báscula de cocina que tenía mi madre cuando yo era pequeña y que era un armatoste de dos piezas...nada que ver).


Funciona con dos pilas AAA (no incluidas) y el manejo no podría ser más sencillo: debes colocarlo en una superficie plana y estable y darle al botón de On/Off (el izquierdo). Para tararla (es decir, indicarle a la báscula que reste el peso del recipiente que acabas de colocarle encima) basta con pulsar otra vez el botón de la izquierda. Hay otro truco para ahorrarte este paso que es colocar el plato o recipiente antes de encender la báscula, así cuando la enciendas estará a 0 gr. Con el botón de la derecha puedes cambiar entre el sistema métrico decimal y el anglosajón.

Se apaga automáticamente si pasas un minuto sin usarla, con lo que ahorra energía.

Como ya he dicho, estoy muy contenta con este producto, me hacía falta y me ayuda mucho en el día a día, sobre todo cuando quiero hacer pasta o arroz y quiero hacer la cantidad justa para mí. Casi siempre terminaba haciendo de más y muchas veces terminaba tirando comida a la basura, así que casi me atrevería a decir que estos aparatos te ayudan a no desperdiciar comida ni dinero.

Podéis adquirirla en Tmart a través de este link. En la página también podréis comprar una infinidad de artículos: ropa, pinceles de maquillaje, gadgets, etc. 


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miércoles, 30 de julio de 2014

Beneficios de la vitamina C para tu piel


Seguro que casi todas habéis oído alguna vez sobre las maravillas de la vitamina C tanto a nivel interno como externo, como tratamiento cosmético.
La vitamina C es un nutriente esencial para los seres humanos pero no lo podemos sintetizar, de ahí que debamos ingerirla a través de los alimentos.

A nivel interno, la vitamina C:
-Evita el envejecimiento prematuro
-Facilitar la absorción de otras vitaminas y minerales.
-Es antioxidante.
-Evitar algunas enfermedades degenerativas como arteriosclerosis, cáncer, enfermedad de Alzheimer.
-Evitar algunas enfermedades cardíacas (tema tratado más adelante).
-Supuestamente refuerza el sistema inmune (aunque diversas investigaciones ponen esta afirmación en tela de juicio).

Pero la vitamina C no sólo es buena para nuestro cuerpo sino para nuestra piel, ya que su aplicación tópica (es decir, directamente sobre la piel) aporta las siguientes ventajas:

-Síntesis del colágeno: la vitamina C interviene en el proceso de formación del colágeno, imprescindible para mantener la firmeza de la piel y prevenir las arrugas.
-Neutraliza los radicales libres y regenera la vitamina E
-Aumenta la protección del ADN celular frente a los daños causados por los rayos UVB
-Reduce las manchas e ilumina la piel.

A nivel externo, la aplicación tópica de vitamina C  es 20 veces más efectiva que a través de su ingestión, ya que los fluidos digestivos se encargan de degradar gran parte de lo que pasa a través del estómago.


Por eso muchos cosméticos incluyen vitamina C en sus formulaciones, pero este suele volver el producto muy caro. ¿Por qué? Porque la vitamina C es altamente inestable cuando está disuelta en líquido y se oxida muy rápido, por eso los laboratorios deben llevar a cabo procesos en la fabricación que mantengan la estabilidad de la vitamina y que encarecen bastante el producto final.

¿Pero a que no sabías que puedes beneficiarte de las virtudes de la vitamina C sin gastarte un dineral? Si compras tu propia vitamina C en polvo puedes elaborar muchos cosméticos que contengan este componente.

En el próximo post os explicaré cómo hacer tus propios cosméticos enriquecidos con vitamina C y dónde comprar los ingredientes.

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viernes, 25 de julio de 2014

Oil cleansing: o cómo me libré del acné al dejar de lavarme la cara


Hace unos días leí un post en LabMuffin (un blog que sigo desde hace un tiempo y que me encanta) sobre la limpieza facial con aceite. Esta blogger tiene más o menos el mismo tipo de piel que yo: grasa y acneica, y después de varios días haciendo esta rutina, los resultados fueron bastante positivos, por lo que me picó la curiosidad.

Esta técnica (también conocida como oil cleansing) consiste en desmaquillar y limpiar la cara sin emplear agua ni detergentes, que resecan y agreden la piel y pueden provocar un efecto rebote: la piel, al verse atacada, segrega más grasa para protegerse, nosotras al tener la cara más grasa, nos la limpiamos con productos astringentes y así entramos en un círculo vicioso. Lo único que se usa para limpiar la piel es aceite vegetal (normalmente una mezcla de un par o más, según tu tipo de piel).

La clave está en que para disolver el sebo tenemos que usar una sustancia afín, y los aceites son perfectos para este fin, ya que disuelven el sebo, el maquillaje (incluso el waterproof) y la suciedad, y al mismo tiempo preservan el manto lipídico de la piel, impidiendo que se reseque y se deshidrate. Me llamó tanto la atención este método que decidí probarlo, ya que a la autora del post (y más gente que lo ha probado) aseguran que mejora la calidad de la piel grasa y/o con acné, contrariamente a lo que pueda parecer, pues por norma general las personas con piel grasa debemos huir de todo los que sean aceites y grasas.

Y sin embargo funciona.
Pero el proceso no es tan sencillo como embadurnarse la cara con aceite y pasarte un algodón, sino que se trata de un proceso que lleva su tiempo, ya que se hace en tres fases. El método original funciona así:

-Aplicar el aceite sobre el rostro y masajear para disolver la suciedad.
-Empapar una toalla pequeña o una manopla de baño limpia en agua muy caliente (pero sin exagerar, no nos vayamos a quemar), escurrir y colocar sobre el rostro durante unos 60 segundos para abrir los poros y permitir que salga la suciedad.
-Retirar el aceite con pañuelos de papel o la propia toalla y repetir el proceso una o dos veces más.

Esta versión la he probado y es la más efectiva, ya que después de quitarte el aceite por segunda vez se te queda el rostro completamente limpio y sin rastro de grasa. Pero tiene la gran pega de que quita mucho tiempo, que es algo de lo que no solemos ir sobradas, así que yo realizo una versión más simplificada (aunque menos efectiva):

Hay que aplicar el aceite sobre el rostro, masajearlo muy bien, y retirarlo con un pañuelo de papel, y este proceso hay que repetirlo dos veces más (es decir, un total de tres veces). En ningún momento hay que aclarar o enjuagar la cara con agua. En el último paso basta con limpiar el rostro con más cuidado para eliminar todo el aceite que podamos. Aunque debo reconocer que yo no llevo tan estrictamente, y a veces hago trampa aplicándome el aceite una sola vez y luego retirando los restos con un algodón empapado en tónico hasta que ya no salga ninguna traza de maquillaje.

Mi experiencia

Hace unas semanas me atreví, aún a pesar del miedo que tenía de que me empeorara el acné. Me limpié la cara con aceite de oliva y me acosté rezando para no amanecer con la cara peor, ya que estaba pasando por un brote de acné un poco rebelde que me tenía amargadilla. A la mañana siguiente me desperté y me llevé la grandísima sorpresa de que mis granos habían desaparecido prácticamente en su totalidad (tan sólo quedaban un par que estaban más enquistados). Aún impresionada por los resultados, continué con este proceso durante varios días y en todo ese tiempo mi acné se fue definitivamente (excepto por un par de los típicos granitos premenstruales). En todo este tiempo he estado combinando esta técnica con el uso de otros productos naturales: gel de aloe vera ecológico para hidratar y una mezcla al 50% de vinagre de manzana y agua para tonificar (pero sólo por la noche, por el olor).

Casi tres semanas después de comenzar esta técnica pude constatar los siguientes cambios en mi piel:

-El acné se había ido
-Tenía la piel más luminosa y con mejor tono
-Seguía teniendo el cutis graso, pero no tanto como antes
-Ya no me notaba la piel deshidratada como anteriormente
-Las líneas de expresión que tenía en la frente se habían difuminado considerablemente.

Pero pasó lo que me sucede siempre: pasé por una semana un poco estresante con falta de tiempo y abandoné la limpieza con aceite, y pasé a algo peor: muchas veces acababa tan cansada por las noches que ni me lavaba la cara antes de irme a dormir. Muy mal, lo sé, y mi cara se encargó de recordármelo con una nueva tanda de granitos. En cuanto volví a la limpieza con aceite, se fueron nuevamente.

En otro post contaré más información sobre este método, ya que hay mucho que contar, especialmente sobre qué tipos de aceites usar, ya que ni todos valen ni sirven los mismos para todo el mundo.
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