viernes, 2 de diciembre de 2016

Seur la vuelve a liar...


¿Recordáis la historia que os conté en este post de hace varios meses? Jamás me podría haber imaginado que fuera a repetirse la misma historia, pero así ha sucedido.

Resumen de la historia para no aburriros: una empresa se ofreció a enviarme un producto para reseñarlo en el blog. Me envían un mail con un link para hacer el seguimiento del paquete, que debería haberme llegado un viernes. El viernes me fui de la oficina a mediodía y hasta el lunes no volví.
Al consultar el enlace nuevamente y ver que el paquete ya había sido entregado, le pregunto a la recepcionista. Me dice que el viernes solamente llegó un paquete y era para otro chico de la oficina. Empiezo a ponerme de los nervios.
Me pongo en contacto con la empresa, que después de hacer varias indagaciones, consigue el acuse de recibo firmado por una persona que no conozco de nada y que no trabaja en mi empresa. A saber quién es.
Resultado: por la incompetencia del mensajero, otra persona con la cara muy dura se vuelve a quedar con algo que no era suyo, yo me cabreo mucho y la empresa que me envió el producto pierde dinero por tener que volver a enviármelo (que espero que Seur le reembolse como mínimo). Y yo me pregunto, si el mensajero entra en una oficina con un paquete para Elisabeth X, lo normal es que pregunte por ella, y si le dicen que ahí no hay ninguna Elisabeth X, que confirme los datos que tiene, ¿no? Y además, tenían mi número de móvil, pero no me llamaron tampoco para confirmar la dirección o la entrega (cosa que MRW sí hace a través de un SMS). Afortunadamente, me van a volver a reenviar los productos, pero imaginaos si en el paquete hubiera un pasaporte o documentación importante, ¿qué haces en ese caso, ir a quemarles la sucursal por haberte perdido algo que no vas a poder recuperar?
No sé qué me indigna más, si la pérdida de mi paquete o la escasa ética y profesionalidad de esta empresa…

A partir de ahora lo tengo claro cuando vuelva a hacer una compra online: si la empresa trabaja con Seur NO COMPRARÉ NADA. Trabajar con esta empresa de incompetentes implica jugártela.

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lunes, 28 de noviembre de 2016

La vida después del Roacutan

Llevo sin poneros al día sobre mi experiencia con el Roacután desde mi post del mes de febrero. Por diversas causas de tipo personal no he podido postear en el blog en los últimos tiempos, así que toca actualizarme un poco.

Antes que nada comenzaré con un breve resumen sobre la evolución del tratamiento: ha durado nueve meses, de finales de noviembre hasta el último de agosto este año. Comencé tomando una dosis de 20 mg y después de comprobar que mi hígado lo toleraba bien se me subió a 30 mg durante varios meses. Después, finalizando el tratamiento, bajé a 20 mg el penúltimo mes (julio) y 10 mg el último (agosto).

La peor fase ha sido la de 30 mg. La sequedad de mis labios era insoportable, se me levantaban tiras de piel practicamente y me la pasaba quitándome los pellejos, que es contraproducente, pero no podía evitarlo, y terminaba haciéndome sangre. A veces incluso se me rajaban los labios solo por reírme o abrir mucho la boca. Aquí tengo una foto de mis labios rajados:

miércoles, 20 de julio de 2016

¡Dejemos de meternos con el peso de la gente!!!


Imaginaos que os quejáis de que hace mucho calor y os responden  “Eso es porque estás muy gordo/a, si adelgazaras verías como no te sofocarías tanto”. O que me encuentro con un amigo al que hace tiempo que no veo y lo primero que le digo es “Chico, qué gordo estás, deberías dejar de hincharte a bollos”. O que, sencillamente, me dedicara a ir diciéndole a la gente que está gorda y que se ponga a dieta, aunque nadie me pregunte mi opinión.

¿Qué pensaríais de mí si hiciera todo esto? Probablemente el 99% pensaréis que soy una imbécil y una hdp con todas sus letras, y que mi actitud sería cuanto menos denunciable. Y con razón (aunque esto no quita que haya gente a la que le da igual todo y suelta sandeces como estas o a veces incluso peores).

Ahora pongámonos en el caso opuesto, imaginaos que os quejáis de que hace frío y alguien os responde “Es que estás muy flaca/o, si engordaras un par de kilos no serías tan friolero/a”.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Vecinos ladrones y falta de profesionalidad


Hoy no voy a hablar de belleza, sino que solamente voy a contar algo que me ha sucedido, más que nada por desahogarme y compartir la experiencia.

El otro día hice un pedido de unas camisetas en una página Web. El envío era por mensajería (SEUR) y yo indiqué la dirección de mi trabajo para que me los entregaran ahí. Sin embargo, desde la empresa se confundieron y pusieron como dirección de envío la de facturación, que es mi casa. Hasta ahí, nada grave, somos personas, como tal cometemos errores y eso nos puede pasar a todos. Pero cuando juntas un simple error humano con una serie de malas prácticas tanto morales como profesionales, pasan cosas como la que me ha sucedido a mí.

Después de ver en la página de seguimiento de Seur que mi paquete ya había sido entregado (cuando yo no había recibido nada), me pongo en contacto con Seur, pero después de pasarme por mil números no fueron capaces de darme ninguna información, ni siquiera con el número de seguimiento. Solamente se limitaron a decirme que esperara al día siguiente...

lunes, 29 de febrero de 2016

¿Funciona el Roacutan? Mi experiencia


Antecedentes

Vuelvo a la carga con un post que llevo un tiempo con ganas de escribir. Como ya habréis leído por aquí, llevo años luchando contra el acné. Por una cuestión de dejadez y pereza, y por el hecho de que mis ataques eran intermitentes, no iba al dermatólogo, pues cuando empezaba a preocuparme y a planteármelo de repente...¡alehop!, se me iba el acné y me olvidaba del tema hasta que meses después me salía otro brote y así en un patrón cíclico durante años. Entre tanto, iba probando productos que me funcionaban al principio, y cuando dejaban de hacer efecto probaba con otros.

El último truco que me funcionó fue la limpieza con aceite de la que os hablé en este post. al principio iba genial, pero después no solo se me empezó a hacer pesado sino que el acné volvió y esta vez no como los típicos granitos con cabeza amarillenta o rojiza, sino como quistecillos de grasa subcutáneos que no se iban, así que iba por la vida con la cara como un cartel en braille. También probé el peróxido de benzoilo: me secó los granitos y la piel, me arruinó un par de sábanas y toallas (destiñe los tejidos), pero fue ineficaz con los bultitos internos.

Finalmente el mes de noviembre me decidí a ir a una clínica dermatológica bastante conocida en Barcelona y con buenas reseñas y referencias. Sucedió lo que yo más temía: la doctora me recetó isotretinoína, que no es más que el principio activo conocido como Roacután, pero que cambia de nombre según el laboratorio que lo comercialice: Roacutane, Accutane, Dercutane, etc. El mío es concreto es Dercutane.

Reconozco que antes de este momento, sentía mucho recelo por el roacután. Había oído historias sobre cómo resecaba la piel, las mucosas, los ojos e incluso cómo podía aumentar los síntomas en personas depresivas y la verdad es que la idea de tomármelo me daba bastante miedo. Pero la doctora me tranquilizó y me explicó que los efectos secundarios eran muy raros, y los más comunes eran sobrellevables.

Además, hablé también con una amiga (¡hola Rose!) que se lo estuvo tomando y después de oír su experiencia me quedé mucho más tranquila. Una de las cosas que más me preocupaban era el no poder llevar lentillas (debido a la sequedad ocular) durante el tratamiento, ya que con las gafas, debido a mis problemas de visión, veo la mitad y esto me dificultaría enormemente la vida, pero la dermatóloga me dijo que podría seguir usándolas sin problema, tomando la precaución de hidratarme los ojos regularmente con lágrima artificial.

Mi experiencia 

Así que aclarado todo esto, comencé el tratamiento (con la concentración de 20 mg), no sin cierto escepticismo. Da la casualidad de que cuando lo comencé mi acné estaba bastante calmado y tenía la cara en un estado aceptable. En cosa  de una o dos semanas comencé a notar cambios.

jueves, 11 de febrero de 2016

Receta DIY: champú para cabellos finos


En los últimos meses he hecho ya dos pedidos (aceites esenciales básicamente y algún aditivo) a la tienda online de materiales de cosmética casera Gran Velada, y cuando se pusieron en contacto conmigo para hacer una colaboración me alegré muchísimo. Ahora me ha dado mucho por  hacer cosmética casera y se ha convertido en mi página de referencia donde encontrar materiales e ingredientes.

Una de las cosas que me parecen más interesantes de esta tienda online (aparte de la relación calidad/precio) es que disponen de varios productos base como crema corporal, champú, gel de baño, etc., sin perfume ni color ni aditivos, que podremos personalizar según nuestras necesidades. ¿Y hay algo mejor que disponer de cosméticos hechos a medida?

Para demostrároslo, comenzaré proponiéndoos una receta: vamos a hacer un champú fortificante para cabellos finos (como el mío)  con colágeno, elastina y extracto de cola de caballo.

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CIAO