miércoles, 25 de diciembre de 2013

Cómo hacer una laminación del cabello en casa


Hola a todas (¡Feliz Navidad!!!!)
Hace unos meses descubrí ko-te.com, el estupendo blog de Eva Tornado, una blogger rusa muy simpática, afincada en Portugal y que escribe en inglés (¡viva la globalización!), y leyendo sus posts descubrí uno que me llamó mucho la atención: Lamination of hair: the best natural remedy for your hair. Se trata de un tratamiento muy popular en su país natal, Rusia, destinado a  reforzar y proteger el cabello de las agresiones externas. Es un tratamiento parecido a la cauterización, plastificado o cristalización capilar que hacen en muchas peluquerías, con la diferencia de que éste no altera la estructura capilar.

Es un tratamiento que, al contener gelatina  ayuda a fortalecerlo y darle volumen. La gelatina contiene colágeno hidrolizado y aminoácidos que fortalecen y engrosan la fibra capilar. Yo lo he probado, ya que tengo el pelo fino y con tendencia al encrespamiento, y me ha ido genial, por lo tanto he querido dároslo a conocer. Es muy sencillo de hacer. Necesitamos:


1 cucharadita de gelatina en polvo (o una hoja)
4 cucharadas de leche o agua (por mi experiencia personal, es mejor la leche, ya que aporta más proteína aún).
1 cucharada de mascarilla capilar (preferiblemente sin siliconas)
1 cucharada de aceite de almendras, jojoba, argán, etc. (para nutrir)
1 cucharada de gel de aloe vera (para hidratar)

Yo estos dos últimos ingredientes me los salté porque no tenía y aún así conseguí buenos resultados, así que si no tenéis no os preocupéis. Los dos ingredientes que sí no pueden faltar son la gelatina y la mascarilla.

Preparación:
Si usas hojas: remojamos la gelatina en un poco de agua el tiempo que indique el fabricante para que se hidrate. Después escurrimos y mezclamos y con el líquido (agua o leche) caliente hasta que se disuelva (yo lo hago al baño maría, siempre con cuidado de que no hierva la mezcla). Si usas polvo, también hay que hidratarlo con un poco de agua para que se hinche, luego lo agregas directamente al líquido caliente y remueves bien para que se disuelva. Dejamos que la mezcla se temple (pero no demasiado o comenzará a cuajarse). Añadimos el resto de ingredientes y mezclamos muy rápido, ya que la gelatina al enfriarse de golpe tenderá a espesarse y no queremos grumos.

Aplicación:
Lavamos muy bien el pelo, enjabonando dos veces si hace falta. Escurrimos bien el cabello con una toalla y aplicamos el tratamiento por toda la cabellera, evitando las raíces. Cubrir el cabello con film plástico o un gorro de ducha, envolver la cabeza con una toalla y dejar actuar 40 minutos. Después, aclarar el pelo completamente hasta que no quede ningún vestigio del tratamiento. Si notas el pelo muy rígido puedes volver a aplicarte acondicionador, pero en la mayoría de los casos no será necesario.

Resultados:
Ya había probado esta receta anteriormente con excelentes resultados, y ayer volví a hacerla. Llevo unas semanas en que mi pelo no levanta cabeza, no sé si por la piscina, el frío o por consecuencia de una mascarilla que probé hace semanas y me dejó el pelo sin brillo, sin vida, sin definición y lleno de enredos, ya ni siquiera se me rizaba como antes y lo llevaba constantemente encrespado. Me apliqué una monodosis de Aphogee Two Step Protein Treatment pero el sobre llevaba poco y no me resultó suficiente.
Después de esta última laminación recuperé mis rizos, y volví a tener el cabello brillante, hidratado, definido y con cuerpo. Me envolví la cabeza con una bolsa de plástico (en serio), me enrollé una toalla encima y lo dejé unos 45 minutos. El resultado fue igual de satisfactorio que la primera vez.

Recomiendo totalmente este tratamiento casero. Como ya dije es ideal para cabellos finos, maltratados, sin volumen y también para alargar la duración del tinte, si se aplica posteriormente a este. Sin embargo hay que tener la precaución de no hacerlo más de una vez por semana o cada 15 días, según las necesidades de tu cabello, ya que la gelatina es un tipo de proteína y como os comenté en este post, el exceso de proteína puede tener efectos contraproducentes.

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