sábado, 22 de junio de 2013

Desodorantes antitranspirantes, ¿sí o no?

Hola a todas

Llegan los calores (por fin) y con ellos los sudores. Es en esta época cuando más atención prestamos al desodorante que usamos para no ir por la vida desprendiendo hedores de esos que hacen llorar los ojos del pobre inocente que se tiene que sentar a tu lado en el autobús*. Antes que nada hay que dejar bien claro que el sudor por sí solo no huele, sino que el olor  provocan las bacterias que están presentes en nuestra piel y lo descomponen, generando ese olor acre tan familiar. Las axilas tienden a desprender más al ser una zona cerrada, con poca ventilación y con recovecos en los que se acumula más el sudor.

Últimamente hay mucha polémica con respecto a un componente en los desodorantes, del que se sospecha que puede provocar cáncer, especialmente cáncer de pecho. Una de las razones principales por las cuales se han puesto los desodorantes en el punto de mira es que la mitad de los tumores mamarios malignos tienen su origen en el cuadrante superior externo del pecho, es decir, la parte que comprende la axila:


De la misma manera que hay estudios que relacionan el uso de desodorantes con la incidencia de cáncer de mama, hay otros tantos que niegan este punto. La Sociedad Estadounidence contra el Cáncer (American Cancer Society) desmiente este hecho, mientras que el European Journal of Cancer Prevention opina que puede haber una relación significativa. Y así montones de asociaciones, laboratorios, hospitales, etc., en todo el mundo se muestran a favor o en contra de este argumento. ¿Quién lleva la razón? Nadie se pone de acuerdo, reina la confusión y cunde el pánico entre los consumidores, que ya no sabemos de quién fiarnos.

¿Cómo funcionan los desodorantes?

Los desodorantes más básicos o sprays perfumados tan sólo consisten en una solución perfumada que se pulveriza bajo el brazo para disimular el olor. Estos no son efectivos a la hora de controlar la sudoración.
Otros contienen ingredientes secantes como talco, que se supone que ayuda a mantener la piel de la axila seca; o componentes antibacterianos como el triclosán, que mantienen a raya las bacterias causantes de la descomposición del sudor (y por consiguiente, del mal olor).

Por un lado tenemos los desodorantes antitranspirantes, cuya función es bloquear total o parcialmente la salida del sudor por las glándulas sudoríparas. La gran mayoría contienen sales de aluminio, o lo que es lo mismo, el tan denostado "aluminium chlorohydrate". Estas sales, en contacto con el sudor, forman un tapón de gel que bloquea la salida del sudor, reduciendo considerablemente esa sensación de humedad bajo los brazos. Como ya comentaba antes, últimamente está habiendo mucha alarma con los supuestos efectos cancerígenos de las sales de aluminio presentes en los desodorantes. Se le adjudican efectos genotóxicos (es decir, que pueden dañar el ADN celular, causando mutaciones que puedan conducir a un cáncer) y xenoestrogénicos (que pueden imitar los efectos de las hormonas). También se le ha relacionado con una mayor incidencia de casos del Alzheimer

Por todo esto, en los últimos años se han popularizado mucho los desodorantes naturales a base de piedra de alumbre y/o sin sales de aluminio. La piedra de alumbre, o potassium alum, es un mineral de origen natural que en muchas regiones del mundo lleva años siendo usada como desodorante, ya que deja sobre la piel una fina capa de minerales con acción bactericida, con lo que se retrasa la aparición del olor. Una de la razones esgrimidas cuando se recomiendan este tipo de desodorantes es que, al contrario que con las sales de aluminio, la piedra de alumbre no tiene efectos cancerígenos al ser un producto completamente natural.

¿Con qué tipo de desodorantes me quedo yo?

Primero tengo que especificar que soy una persona bastante escéptica. Últimamente se oyen tantas cosas sobre lo perjudicial que es esto o lo otro, que directamente desconfío por sistema (pero de la misma manera tampoco me fío de las industrias, y de lo que les echan a los productos que consumimos). Tengo la gran sospecha de que muchos de estos movimientos en contra de determinados productos/alimentos/componentes tienen origen en algún tipo de interés económico, porque una gran mayoría no tienen bases ni fundamentos científicos. Por poner un ejemplo, hace unos años se consideraba que el pescado azul era de baja calidad e incluso que podría ser perjudicial para la salud. Ahora se supone que no, que son ricos en Omega 3 y que su consumo regular protege nuestra salud cardiovascular. Lo mismo con el jamón, antes era malo, ahora resulta que es bueno...

Por eso, la primera vez que oí estos rumores, decidí informarme y documentarme por Internet. Tras revisar diversos estudios (de los que tampoco es que me fíe al 100%) decidí que, aunque no estuviera probada la relación entre el cáncer y las sales de aluminio, no estaba de más curarse en salud y comencé a usar desodorantes más "naturales". Primero, probé el spray desodorante de la línea Bio de Carrefour, y no aguanté ni una semana con él. No hacía absolutamente nada, era como pulverizarse agua debajo del brazo y ni siquiera tenía un aroma significativo. Terminé usándolo como spray para los pies. Luego fui usando otros, entre los cuales uno a base de piedra de alumbre que me compré en el E.Leclerc del Punt de Trobada (en Andorra), y que no me iba nada mal, la verdad, pero como comprenderéis no me sale a cuenta subirme a Andorra sólo para comprar desodorante.

El último que utilicé fue el stick de Sanex Dermo Protector. Mientras el tiempo estaba frío no me iba ni mal ni bien, era pasable, pero desde que comenzó el calor no me ha servido de nada. Me lo aplicaba todas las mañanas después de la ducha y cuando entraba al trabajo a las 9 ya tenia las axilas empapadas en sudor. Para cuando daban las 7 de la tarde yo misma me notaba un olorcillo nada agradable que me hacía sentirme muy incómoda e insegura por si alguien lo notaba (por no mencionar la desagradable sensación de humedad bajo los brazos). Recuerdo que un día volvía a casa y tras darme el aire y venirme mi propio olor llegué a la conclusión de que literalmente apestaba. Ese día me dije que nunca más, y me compré un desodorante antitranspirante.  Desde entonces aguanto todo el día con las axilas secas y es una gozada, ni humedad ni olores desde que salgo hasta que vuelvo. Cuando llego a casa me lavo para quitarme los restos de desodorante y dejar que la piel respire  hasta la mañana siguiente.

Y no estoy paranoica por haber vuelto a los antitranspirantes. Primero, aún no se ha podido comprobar que realmente causen cáncer; y segundo, gracias a a Dios no tengo historial de este enfermedad en ninguno de los dos lados de mi familia, así que no tengo motivos reales para vivir con miedo de que me salga algo por usar desodorantes antitranspirantes. No es que esté diciendo que esté 100% segura de que nunca me pasará nada (toquemos madera para que así sea) pero opino que preocuparse excesivamente es tan malo como no preocuparse en absoluto. Si lo pensáis bien ya sólo con la leche y los alimentos que consumimos cada día (cargados de hormonas, pesticidas, etc.), con los productos de higiene que utilizamos o mismamente con el aire que respiramos, saturado de sustancias nocivas y metales pesados, estamos exponiéndonos a mil riesgos. ¿Qué vamos a hacer al respecto, vivir aislados en una burbuja de plástico? Es el precio que hay que pagar por vivir en esta era, conformémonos con comer sano, vigilar todas las señales que nos envíe el cuerpo, hacer ejercicio y evitar el alcohol y el tabaco, que esos sí que está demostrado que dañan la salud.

¿Y vosotras, qué tipo de desodorante usáis, tenéis también esta preocupación?

*No es por nada, pero normalmente la pobre inocente soy yo.


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