domingo, 4 de junio de 2017

Receta de las tortitas de avena saludables, segunda versión (y un alegato a favor de la lengua)

Ya había compartido anteriormente la receta de las tortitas de avena bajas en calorías, pero repito post añadiendo una reflexión personal un poco fuera de tema.

Como licenciada en Letras, cada vez que leo anglicismos que no vienen a cuento, como "tortitas fit", "recetas fitness", "green smoothie de kale y espinacas", etc., se me llevan los demonios. 


Se nos está yendo de las manos

Somos un país con un nivel medio de inglés bastante pobre (con un presidente que ni el First Certificate debe de tener), pero que sin embargo usamos y abusamos de los anglicismos sin mesura ni necesidad, pues en el 90% de los casos ya tenemos un término equivalente en español (que por si no lo recordáis es el segundo idioma más hablado del mundo, tengámosle un respeto).


Ahora a los corredores de toda la vida se les llama runners; a los famosos, celebrities; la comida saludable ahora es fit, al vestir hay que ser trendy en vez de ir a la última, y si tomas batidos en vez de smoothies, es que estás fuera de onda.

Y así con un sinfín de anglicismos que pensamos que nos hacen parecer más  "modernos" y "viajados" pero que en realidad reflejan un poco del profundo paletismo ibérico, que presume de patriotismo pero en el fondo siempre ha pensado que "lo de fuera siempre es mejor y lo de aquí está pasado de moda".
¿Pensáis que vuestros abuelos os entenderían si os oyeran hablar así? Entonces es que no estáis hablando español.

Que conste que esto no es un alegato en contra de la evolución lingüística y de la adopción de extranjerismos necesarios. Si algo no existe y se acaba de inventar y solo tiene nombre en inglés, es lógico que adoptemos la palabra (por ejemplo, software). Lo que no tiene justificación es empezar a decir algunas palabras en inglés porque sí. Porque para eso entonces empecemos a hablar directamente en inglés en vez de en español.

Y que quede claro también que esto no es una crítica personal hacia nadie en concreto, porque todos (yo misma) hemos pecado de esto alguna vez, pero sí una invitación a la reflexión y a un mejor uso de nuestro idioma.

La receta, que me lío



Y ahora sí, después de mi sermón en la montaña, os comparto la receta, que como podéis ver difiere ligeramente de la primera que publiqué hace tres años (y está más rica, en mi opinión):

  • 100 gr de clara de huevo pasteurizada
  • 25 gr de harina de avena
  • 1 cucharada de yogur natural
  • 1 cucharadita de postre de aceite de coco virgen
  • Endulzante o edulcorante al gusto (sirope de agave, azúcar de coco, sucralosa, etc.)

Batir todo bien y freír en sartén antiadherente. En sartén pequeña salen 4 minitortitas.

¡Y que aproveche!


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