sábado, 31 de diciembre de 2016

7 razones por las cuales estás usando mal tu protector solar

¡Hola a todas de nuevo!
Una de las consecuencias positivas de mi tratamiento con Roacutan (del que os he hablado largo y tendido últimamente) es que me ha hecho extremar mis cuidados con la piel, especialmente en lo que respecta a la protección solar, ya que el tratamiento te hace muy sensible a las manchas y la pigmentación irregular, un problema que las pieles oscuras de por sí ya sufrimos mucho.
Hace unos años ya os hablé sobre la importancia de protegernos adecuadamente de la radiación solar para evitar efectos negativos como quemaduras, hiperpigmentación, envejecimiento prematuro o incluso cáncer de piel.

Aunque ya he terminado el tratamiento, sigo usando un gel despigmentante por las noches, y he mantenido la costumbre de usar protector solar en la cara diariamente. Espero continuar con ella, ya que me ayudará a evitar las dichosas manchitas (las pieles oscuras como la mía son muy proclives a las manchas y al exceso de pigmentación),

Hoy os quiero dar unos consejos, algunos de ellos proporcionados por mi dermatólogo, sobre cómo proteger vuestro cutis correctamente para evitar estos temibles efectos:

  1. Lo usas solo en verano o cuando vas a la playa
    ERROR. Salvo que vivas en la parte más septentrional de Europa, donde dejan de ver el sol durante seis meses al año, el sol brilla todo el año. Que sus rayos calienten menos en invierno que en verano no quiere decir que las radiaciones dejen de estar ahí. Evidentemente en invierno nos da muchísimo menos el sol porque los días son más cortos y suele hacer peor tiempo, pero la protección se debe usar todo el año.

  2. No la usas si el día está nublado
    ERROR. Seguro que conoces a alguien que se haya quemado en la playa a pesar de que el día estaba nublado (o a lo mejor te ha pasado a ti). ¿Y esto por qué sucede? Porque la radiación solar sigue atravesando las nubes, aunque no nos lleguen los rayos. Tienes que seguir protegiéndote.

  3. Solamente te la aplicas una vez al día.
    O te compras una hidratante diaria con SPF y con eso ya te consideras protegida todo el día. ERROR. ¿Sabías que la duración de los filtros solares es de aproximadamente 3-4 horas ya que se terminan degradando? Aplicarte la protección por las mañanas y no volver a renovarla durante el día es prácticamente como no llevar nada. ¿Por qué crees si no que los dermatólogos recomiendan renovar la aplicación con frecuencia? Un tubo de protector facial no ocupa mucho en tu bolso, acostúmbrate a aplicártelo unas tres veces al día. Si te pasas el día metida en la oficina como yo, a lo mejor solo necesitarás aplicártela por la mañana y antes de salir de trabajar.

  4. Te lo aplicas justo antes de exponerte al sol.
    ERROR.
    Los filtros solares químicos (que son los que se absorben en la piel y no te dejan residuos blancos en la cara) necesitan un tiempo mínimo de absorción para proteger tu piel. En el rato que hay entre la aplicación y la absorción de los componentes estarás desprotegida. Las marcas suelen aconsejar unos 20 minutos antes de la exposición al sol.


  5. No usas la cantidad suficiente o lo aplicas mal
    ERROR. Una cantidad insuficiente de producto reducirá el nivel de protección. Según la Asociación Española de Dermatología y Venereología, la cantidad recomendada es de 2 mg por  cm². Evidentemente no vamos a sacar la cinta métrica y la balanza cada vez que vayamos a echarnos loción, pero hay que aplicar el sentido común y no ser ratas a la hora de dosificar la cantidad que nos echemos, además de aplicarla de forma homogénea por todo el rostro para evitar quedar con zonas más claras que otras.

  6. No usas el factor adecuado según tu tipo de piel
    ERROR. Si usas un SPF menor del que te corresponde corres el riesgo de sufrir quemaduras. Es decir, si eres blanquita y pelirroja, sería una calamidad usar un SPF menor de 50.  Aunque la normativa europea prohíbe etiquetar los filtros solares con un SPF tipo "pantalla total" ya que se supone que por encima de +50 es inútil (o sea, que la diferencia entre un SPF 50 y un SPF 80 es mínima. Puedes leer más sobre este tema aquí).

  7. No lo agitas antes de usarlo ERROR. Los componentes de muchos protectores solares suelen ser difíciles de disolver correctamente en el excipiente (especialmente el óxido de zinc y el dióxido de titanio) y tienden a separarse un poco dentro del envase (lo notarás sobre todo cuando veas que hay como un líquido que se separa de la crema o loción). Esto no significa que el producto esté en mal estado, sino que es normal por la propia naturaleza de los bloqueadores solares. De ahí que siempre se indique el tan manido "agitar antes de usar". No es en vano, si te aplicas el producto sin haberlo agitado corres el riesgo de estar echándote el excipiente (es decir, la crema/gel que sirve de vehículo) dejando los ingredientes protectores dentro del envase.
Espero que os hayan servido estos consejos para que mantengáis vuestro cutis protegido de los efectos nocivos de la radiación y libre de manchas. A lo mejor te puede parecer un rollo lo de aplicarte la protección de manera tan religiosa, pero en realidad el esfuerzo es mínimo: aplicarte por la mañana después de lavarte la cara, volver a echarte a mediodía y luego por la tarde (y esto en verano, en invierno son menos aplicaciones). Yo siempre llevo mi tubo en el bolso y cuando voy al baño aprovecho para aplicarme un poco.

Otro día os hablaré de los protectores solares que he usado y cuáles me han gustado y cuáles no.
¡Hasta la próxima y feliz año!


¿Te ha gustado este post? Compártelo y haz difusión:

AddThis