domingo, 15 de junio de 2014

La revolución de las copas menstruales: mi experiencia


Esta es la continuación del post anterior, donde os mencionaba la lista de ventajas de las copas menstruales. Estoy muy contenta desde que las uso, son muy cómodas, discretas, no se notan y hacen que realmente te olvides de la regla. En mi caso me han venido genial para ir a la piscina a mis clases de natación ya que con ellas me siento mucho más segura que con los tampones porque sé que no va a entrar ni salir nada. Como os comentaba, me ofrecieron una en www.copasmenstruales.com y pude probar una Ladycup:




¿Cómo es?

Las tienen en distintos diseños y colores, yo escogí una de color rosa con la bolsita con este estampado tan mono de fresitas. La gran mayoría de las copas vienen en dos tallas: L (si eres mayor de 25 años, tienes flujo abundante y/o ya has tenido algún parto vaginal) o la S (menores de 25, flujo normal, no has tenido ningún parto vaginal) Yo escogí la que estaba usando hasta hace poco (la S), pero mirándolo bien debería haberme cogido la talla L porque paso largamente de los 25, aunque con la S tampoco he encontrado problemas.


Además viene con un amplio folleto con instrucciones de uso, cosa que eché de menos en la primera copa que me compré. Como podéis ver, la copa menstrual es una pequeña copa hecha con silicona blandita y cabe en la palma de tu mano.




La gran mayoria de modelos suelen tener un rabito en la parte inferior para ayudar a extraerlo más fácilmente, y que se puede cortar si te estorba. Hay que tener mucho cuidado si lo cortas del todo de no cortar accidentalmente la base de la copa. Yo en mi caso le suelo cortar los 2/3 del rabito y así ya no lo noto, pero sigo teniendo por dónde engancharla.

¿Cómo se inserta y se quita?
Para insertarla hay que plegarla. Existen dos maneras principales: una, replegándola sobre sí misma:


Esta manera la he intentado pero me resulta demasiado difícil y molesta. Sin embargo, doblándola en forma de capullo (como muestra la imagen siguiente) resulta mucho más fácil, ya que se introduce el extremo más fino y luego se mete el resto.


Es importante tener la copa bien sujeta con los dedos mientras la estés introduciendo y una vez haya entrado toda la parte superior, soltarla para que se abra y se ajuste a tu cuerpo, mientras la vas empujando hacia dentro, pero no hacia arriba, en dirección a tu estómago, sino en dirección a la parte baja de tu espalda, que es la trayectoria natural de la vagina. Es importante asegurarte de que la copa se ha abierto del todo, ya que si queda algún pliegue sin abrir pueden haber fugas. Para ello va bien tirar ligeramente de la copa hacia abajo para provocar el vacío y volver a colocarla delicadamente (o seguir su perímetro con los dedos, asegurándote de que está totalmente desplegada).

Las copas quedan colocadas más abajo que un tampón, por lo que no hay peligro de "perderlas" dentro de tu cuerpo. Como ya mencioné en el post anterior, aprender a colocarla no es fácil, yo la primera vez que lo intenté me hacía daño y me molestaba mucho, pero rápidamente le pillé el "truco".

Las primeras veces conviene probarla mientras aún no estés con la regla. Tienes que estar relajada, si no no habrá manera, colócate sentada, de cuclillas o de pie con una pierna apoyada en un taburete, como te vaya mejor. También puedes probar a pasar la copa por agua antes o usar un lubricante para que entre mejor. Mi consejo es usarla por la noche las primeras veces, así si te molesta mucho siempre puedes ir al baño a sacártela o reinsertarla. La clave es: paciencia, práctica y calma, vale la pena.

Para retirarla lo mismo. Al principio la sensación puede ser un poco desagradable debido al vacío que crean las copas. Para romperlo debes pellizcar la base de la copa con las yemas de los dedos y al mismo tiempo menearla de un lado a otro, como si quisieras descolocarla. Así entrará aire y, muy lentamente, mientras haces fuerza hacia abajo, vas tirando de la copa, sin prisas. Cuando te quieras dar cuenta, ya la tendrás fuera. Y ahora perdonad por este detalle tan gore, pero mucho cuidado al sacarte la copa si estás en los días de más flujo, no queráis sacarla de manera brusca y acabar convertidas en Carrie.

La verdad es que no molaría nada...
¿Qué cuidados hay que tener?
Siempre que vayas a quitarte o ponerte la copa hay que tener las manos bien lavadas. Antes del primer uso y entre ciclo y ciclo hay que esterilizarla hirviéndola en agua durante unos 3-5 minutos (se pueden usar también pastillas esterilizadoras o incluso un esterilizador de chupetes o biberones). Yo me compré una cacerola pequeñita que utilizo exclusivamente para este uso (por razones más que obvias). Entre uso y uso (cada vez que la vacíes) conviene enjuagarla como mínimo con agua, y lavarla con un jabón neutro, aunque en casos en que esto no sea posible (cámping, playa, baño público) puedes limpiarla un poco con un pañuelo y si es posible enjuagarla con un poco de agua. Al limpiarla hay que prestar atención a los agujeritos que presenta la copa en la parte superior, si están taponados hay que desatascarlos cuidadosamente con un palillo. Después de esterilizarla, déjala secar sobre una servilleta limpia y guárdala en su bolsita de tela. Las copas NO se deben guardar en bolsitas de plástico u otros materiales no transpirables, siempre deben almacenarse en bolsitas de tela para evitar la condensación de humedad y que se críen bacterias y esporas.

¿Dónde comprar?
Ahora se pueden encontrar copas menstruales en farmacias e incluso en grandes superficies. En www.copasmenstruales.com tienen distintas marcas y modelos, de distintos precios. Visita la tienda haciendo clic en el banner inferior, además por ir de parte del blog tendréis un 10% de descuento:

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