martes, 24 de septiembre de 2013

Cosmética DIY: exfoliante hidratante casero de miel y azúcar


¡Hola a todas!
Tras unas semanas de parón (recuperándome del estrés post vacacional y de la vuelta a la rutina, que no se me ha hecho fácil) vuelvo por enésima vez con una recetilla casera que vi en mi adorado Pinterest hace tiempo y de la que soy fan.

Se trata de un exfoliante casero 100% natural, ecológico y con ingredientes de andar por casa, fácil y rápido de hacer y personalizable a tu gusto. La composición es muy sencilla, tan sólo tienes que mezclar estos ingredientes en un tarrito o envase con tapa:


La receta es muy sencilla: echamos la cantidad de azúcar deseada en el envase (dejando espacio para el resto de ingredientes y para poder removerlo). Hay quien prefiere hacerlo con azúcar moreno, que tiene más nutrientes, pero sobre todo es importante escoger un azúcar de grano fino, ya que si éste es muy grueso el exfoliante podría irritar la piel e incluso causar pequeñas heriditas. Luego, añadimos una cucharada (o las que te apetezca) de miel  y después vamos añadiendo cualquier aceite vegetal de nuestra elección: oliva, jojoba, almendras, etc. (en mi caso yo opté por coco y oliva). Ir añadiendo el aceite poco a poco y removiendo bien el producto hasta dar con una textura ligeramente arenosa, que no sea pringosa pero tampoco sólida. Por último añadir unas gotitas de la esencia que prefieras y mezclar muy bien. Yo me decidí por unos tubitos de esencias para repostería que venden en Lidl, que huelen muy bien y al tener una base oleosa se mezclan bien con el aceite. Total, si lo puedo ingerir, ¿por qué no voy a usarlo en mi propio cuerpo? Me decanté por las esencias de vainilla y de naranja, y la mezcla huele genial.

Gracias a sus componentes naturales, este exfoliante casero tiene numerosas propiedades:
  • La miel tiene propiedades hidratantes, antisépticas y antibacterianas, ayudando a combatir granitos y espinillas. Regenera la piel y acelera la curación de las lesiones cutáneas superficiales.
  • El azúcar contiene ácido glicólico, un alfa hidroxido ácido (AHA) con acción exfoliante y regeneradora.
  • Los aceites (según los que uses) tienen propiedades nutritivas y ayudan a mantener la hidratación de la piel.
Este exfoliante se aplica en la ducha sobre la piel húmeda, con movimientos circulares e insistiendo en las zonas más conflictivas como rodillas y codos. Debe ser conservado en un tarro bien cerrado para evitar que entre humedad y se ponga mohoso. Por esta misma razón, al no contener conservantes, hay que evitar meter las manos húmedas dentro del tarro, mejor sacarlo con ayuda de una espátula. Sin embargo, teniendo un poco de cuidado y gracias a la potente acción antibacteriana de la miel y el azúcar, este exfoliante dura mucho tiempo sin estropearse; de hecho tengo un tarro preparado desde hace meses y sigue en perfecto estado.

¿Resultados? Este exfoliante te deja la piel lisa, suave, perfumada e hidratada, con una ligera capa oleosa que ayuda a mantener la hidratación cutánea. Usar de dos a tres veces por semana.


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